1. Enfocate
Muchos empresarios primerizos sienten la necesidad de ir por cada oportunidad que encuentren. Las oportunidades son a menudo lobos con piel de oveja. Evita ser distraido. Dedicandote a múltiples empresas limitará tu eficacia y productividad. Haz una cosa a la perfección, no 10 mal. Si sientes la necesidad de ir por otro proyecto, que sea de importancia para tu proyecto inicial.
2. Haz lo que sabes.
No inicies un negocio simplemente porque parece atractivo o cuenta con grandes márgenes de beneficio hipotético y ganancias. Haz lo que amas. Emprende en torno a tus fortalezas y talentos y tendrás una mayor probabilidad de éxito. No sólo es importante para crear un negocio rentable, también es importante que estés satisfecho con la gestión y el día a día. Si tu corazón no está en él, no tendrás éxito.
3. Dílo en 30 segundos o no digas nada.
Desde un encuentro fortuito con un inversor a un cliente curioso, siempre debes estar listo para lanzar tu negocio. Establece tu misión, el servicio y los objetivos de una manera clara y concisa. Ajusta el discurso a la persona. Menos es siempre más.
4. ¿Conoces lo que sabes, lo que no sabes y que lo que no conoces?
Nadie lo sabe todo, así que nadie nace como un sabe-lo-todo. Rodéate de asesores y mentores que te educarán y convertirán en un mejor líder y hombre de negocios. Encuentra el éxito, los individuos con conocimientos con los que compartes intereses comunes y objetivos mutuos empresariales que verán el valor de trabajar contigo a largo plazo.
5. Actúa como al inicio.
Olvídate de las oficinas de lujo, los coches rápidos y las cuentas de gastos. Tu cartera es la vida y sangre de tu empresa. Practica y perfeccionar el arte de ser frugal. Revisa cada dólar y comprueba todos los gastos. Manten un bajo costo operativo y de gestión de tu flujo de efectivo de manera eficaz.
6. Aprende bajo fuego.
Ningún libro de negocios o plan de negocios puede predecir el futuro o te prepará totalmente para convertirte en un empresario exitoso. No hay tal cosa como el plan perfecto. No hay camino perfecto o menos transitado. Nunca saltarás en un nuevo negocio con pie derecho sin pensarlo o planificarlo, pero no dejes pasar meses o años en espera de ejecutarlo. Te convertirás en un buen empresario cuando te pruebes bajo el fuego. La cosa más importante que puedes hacer es aprender de tus errores - y no cometer el mismo error dos veces.
7. Nadie te dará dinero.
No. Nadie va a invertir en ti. Si necesitas grandes sumas de capital para poner en marcha tu empresa, vuelve a la mesa de dibujo. Encuentra un punto de partida en vez de un punto final. Reduce los planes caros y los gastos grandiosos. Simplifica la idea hasta que sea manejable como una empresa en fase inicial. Busca la manera de probar tu modelo de negocio con un presupuesto muy reducido. Demuestra su valor antes de buscar la inversión. Si el concepto es exitoso, las posibilidades de obtención de capital de los inversores mejorará dramáticamente.
8. Ser saludable.
No, no soy tu madre. Sin embargo, te prometo que serás mucho más productivo cuando cuides mejor de ti mismo. El espíritu empresarial es un estilo de vida, no un trabajo de 8 horas. Trabajar hasta el punto de agotarte te quemará y te hará menos productivos. No busques excusas. Come bien, haz ejercicio y encuentra tiempo para tí.
9. No seas víctima de tu propio negocio
No hables a menos que puedas recorrer el camino. Impresiona con la acción no con la conversación. Respalda tu negocio con entusiasmo, pero con buen gusto. Evita exagerar verdades y promociona los objetivos de largo alcance como certezas. En resumen, alientalo o cállate.
10. Saber cuándo hay que cerrar.
Contrariamente a la creencia popular, un capitán inteligente no se hunde con el barco. No salen como locos por cuidar su ego. Debes saber cuando es momento de alejarte. Si tu idea no funciona, reflexiona sobre lo que salió mal y los errores que se cometieron. Evalua como habrías hecho las cosas de otra manera. Determina cómo utilizar estas difíciles lecciones aprendidas para mejorarte y tus futuros emprendimientos empresariales. El fracaso es inevitable, pero un verdadero empresario prevalecerá sobre la adversidad.
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